Como era de esperarse, la jugarreta surtió efecto. Los diputados suplentes que se declararon culpables de conspirar para lavar dinero en Estados Unidos y que, para obtener indulgencia del juez de la causa, dijeron sentirse arrepentidos y pidieron perdón al pueblo panameño, se zafaron del juicio de Blue Apple, y ahora su caso será procesado por la Corte Suprema. Se trata de una bribonada extraña, considerando que el padre no cesa de quejarse en redes de supuestas manipulaciones y parcialidades por parte de magistrados de la Corte Suprema de Justicia. En conclusión, los suplentes a diputados del Parlacen tendrán sus privilegios. Ahora sabemos cuánto valen sus disculpas, sus palabras y promesas y, al mismo tiempo, nos pone a prueba a los electores, pues al menos uno de ellos pretende ser funcionario por votación popular. Si ninguno de los dos tiene la gallardía de enfrentar la justicia ordinaria, ¿alguien puede creer en su arrepentimiento? ¿O es que los electores somos escalones para que personas como estas –o su padre– puedan escalar al poder para burlarse de la justicia y mostrarnos que son intocables? Eso lo tendremos que decidir en la urna, cuando nos toque elegir gobernantes en 2024.
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Hoy por Hoy
23 ago 2023 - 05:03 AM