El Canal de Panamá es, con seguridad, el más rentable de los negocios del Estado. El negocio es haber convertido el país en ruta –casi obligada– del comercio mundial. Si Panamá pierde competitividad, como ruta rentable y rápida, en ese momento, el Canal perderá igualmente relevancia. Es por ello por lo que tuvo que ampliarse; para ser competitivo frente a otras rutas que ofrecían otras ventajas. Pero el hecho de que el Canal no pueda ofrecer un mejor calado y que haya disminuido la cantidad de buques que pueden transitar diariamente por la vía acuática a causa de la escasez de agua es un problema serio. Estamos frente a un problema que también es un reto, no solo para el Canal actual, sino para el del futuro, pues si no hay suficiente agua, no habrá ruta. Esto lo tienen que entender –desde ya– los que toman decisiones sobre el Canal: tomarlas de forma tardía o mal puede dar al traste con este negocio, sobre el cual hay gran presión, porque los beneficios del Canal son cada vez más necesarios para el país. Entonces, ¡cuidado! La situación con el agua ha puesto a prueba el Canal, y aquí no hay margen para equivocaciones ni para la negligencia.
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25 ago 2023 - 05:05 AM