Una vez más, los ciudadanos tenemos que contemplar impotentes cómo los políticos se burlan de la justicia haciendo uso del aborrecible fuero electoral, que no es más que una puerta trasera que utilizan para evitar que la justicia los alcance. Es el típico acto del miedoso: a escondidas, valientes para el robo y pillaje de fondos públicos, pero a la luz de un juicio público, medrosos y cobardes. De ahí que se aferran al fuero electoral –cual salvavidas–, una figura que han deslegitimado, pues solo delincuentes y bribones hacen uso de esta para esconderse de la justicia. Y es que se acercan las audiencias de casos de alto perfil, pero los acusados, con su cobardía característica, salen a inventarse procesos electorales internos que no tienen otro fin que vestirse con el traje del fuero, esa armadura que los hace intocables, y ahora, con el beneplácito del Tribunal Electoral, que inexplicablemente se convierte en cómplice del despojo que ha sufrido este país en manos de criminales que se organizaron especialmente para tal fin.
Luego, esos políticos invocan el debido proceso, cuando sus actos buscan obstaculizarlo, porque terminarían en la cárcel si tuvieran el mínimo valor de comportarse como los hombres que dicen ser.
Hoy por hoy
20 abr 2022 - 05:00 AM