Las estadísticas que ha revelado el Ministerio Público sobre las auditorías que ha solicitado a la Contraloría General de la República para procesar posibles casos de corrupción son una completa vergüenza. Estas cifras revelan lo que siempre hemos sospechado, que el contralor que ocupa este puesto no trabaja para el pueblo panameño, sino para un grupito de políticos que actúan como si nuestra democracia fuera una dictadura civil, en la que ellos pueden actuar en completa impunidad, algo que les facilita la Contraloría con informes de auditoría que nunca envía, lo que obliga a los fiscales a archivar los casos. Este es el peor contralor que ha tenido el país en los últimos 30 años. Ha emasculado la institución, la ha denigrado, no cumple con sus deberes y permite -con su falta de acción- que el Estado sea objeto del despojo sin castigo. Sus números ante el Ministerio Público y ante el Tribunal de Cuentas sencillamente merecen nuestra censura y el contralor debe explicar a todo el país esta falta de controles. Aún está fresco su discurso en la Asamblea Nacional, en donde habló de escándalos inexistentes… Nada parece haber cambiado desde entonces para este funcionario, que sigue cruzado de brazos a poco más de un año de terminar su gestión.
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Hoy por Hoy
06 sep 2023 - 05:05 AM