Tras el anuncio de alianza de dos de los principales partidos políticos –sin que ello signifique que el resto de los aspirantes se pueda unir– queda pendiente la definición de algunos tópicos. Al escuchar los discursos de los candidatos aliados, incluso de otros que están fuera de la alianza, es fácil concluir que en poco difieren: hay más temas que los unen que los que los separan. Entonces, nos preguntamos: ¿qué es lo que impide que se sienten a conversar para unir sus causas? Es una pregunta que tanto los candidatos presidenciales como sus seguidores deben hacerse. ¿O será que los intereses personales pesan más que los del país? Una vez superado este dilema y tras informarnos sobre sus planes de gobierno, los ciudadanos necesitaremos una explicación de cómo lo harán, de dónde saldría el dinero para hacerlo y, no menos importante, con quiénes se proponen ejecutar sus planes. Ya malas experiencias hemos tenido de sobra de malos funcionarios y sus gestiones mediocres. Por lo pronto, aplaudimos la iniciativa de aliarse, pues representa un escenario de gobernanza con menos obstáculos en las tareas que se propongan. El resto de los candidatos deberá preguntarse también dónde quedarán sus planes para el país si no los pueden ejecutar.
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Hoy por Hoy
12 sep 2023 - 05:01 AM