Mucho se dice sobre las alianzas que se negocian en estos días. Seguros de que ningún partido gana sin unirse a otro, este tema no es poca cosa. Una queja recurrente es la premura –a juicio de varios actores políticos– de estar obligados a comunicar las alianzas antes del 30 de septiembre, cuando en el pasado se han formalizado en los meses de enero o febrero anterior a los comicios. Incluso algunos candidatos han dicho que esa fecha debe ser modificada la próxima vez que se convoque a la Comisión Nacional de Reformas Electorales, de cara a las elecciones de 2029. Por otro lado, Panamá, para ser un país de 4.2 millones de habitantes, tiene muchos partidos –y candidatos presidenciales– que se alían luego a los grandes, para recibir parte del pastel estatal y/o sobrevivir. Y este es otro tema que debería ser examinado, porque en muchos casos, únicamente se trata de oportunistas que nos cuestan millones de dólares a los contribuyentes. En todo caso, las alianzas son un camino para consolidar objetivos, pero, sobre todo, permiten al ganador obtener una mayor gobernanza y hasta legitimidad, pues no es lo mismo imponerse con la mitad de los votos emitidos que con un cuarto o un quinto del total del padrón electoral.
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17 sep 2023 - 05:05 AM