Los diputados siguen poniendo a prueba la paciencia ciudadana, presentando iniciativas legislativas que buscan modificar el panorama electoral, a fin de ajustarlo a su medida exacta, porque sus posibilidades de reelección son una cuesta que difícilmente podrán subir. Tanto así, que el Gobierno se dispone a aprobar un presupuesto para 2024 alejado de toda realidad, porque lo que pretende es endeudar al país –destinando cuantiosos fondos para captar votos– y, de esa manera, mantener a sus parásitos drenando el dinero de las arcas del Estado. Buscan dinero público, quieren legalizar prácticas electorales inadmisibles e inoportunas e inmunizar a políticos que están en serios aprietos judiciales. El descaro ha reemplazado la decencia y ahora podemos ver sin velos ni tapujos sus verdaderas intenciones, alimentadas de instintos básicos e insanos. No importan los medios ni las apariencias, el poder es lo único que les interesa y si para conseguirlo hay que destruir el país, no dudan en hacerlo, como ya hemos visto. Nunca en la historia de este país la corrupción ha sido tan abierta ni desmedida. Los ciudadanos estamos a punto de perder nuestra democracia, a manos de una pandilla ensacada.
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Hoy por Hoy
24 sep 2023 - 05:04 AM