Los partidos políticos se crean con el fin de aglutinar a los mejores hombres y mujeres que deseen ser parte de un proyecto país a través del servicio público. Esas personas, además, tendrían afinidad con la ideología y planes de sus líderes. Con ello el país tendría metas y objetivos que alcanzar. Es el modelo que también emplea la empresa privada, pero con el fin de lucrar, de hacer negocios que, a su vez, revierten en beneficios para el país en impuestos, servicios y empleos. Pero, una vez más, los objetivos de ambos, aunque puedan ser los mismos, difieren en sus fines. Cuando un partido político tiene los fines de una empresa, cabe preguntarse ¿cuál es el papel de sus miembros? Uno de los candidatos que está en carrera presidencial lleva dos partidos creados, el último, incluso, lo bautizó con las iniciales de su nombre, y ahora tiene de candidata a la vicepresidencia a su esposa. Con los problemas legales que carga encima, es obvio que lo que busca con un partido es su propio beneficio y bienestar personal y familiar y los que están a su alrededor son los que hacen posible concretar sus mezquinos planes. Si así controla el partido, ¿qué debemos esperar de él al frente de un país?
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Hoy por Hoy
25 sep 2023 - 05:01 AM