Un exministro de Estado, que también se las da de asesor político en la campaña del que antes fuera su jefe, ha hecho un execrable comentario en redes sociales que también es una clara amenaza. Al margen de que se haya arrepentido y borrado lo que dijo, este personaje parece olvidar que, aunque sean cuestionables los comentarios que motivaron sus hirientes palabras, si la gente los hace es porque tomaron el ejemplo del que ahora defiende. ¿O es que no recuerda con cuánta vida ajena se metió su antiguo jefe? ¿Ya no se acuerda cuando aireó la vida privada de un periodista? ¿O las conversaciones ajenas escuchadas ilegalmente? ¿Es que el exministro no leyó su propio comentario?: “Por muchos años me dediqué a hacer campañas sucias y a destruir la vida de muchas familias alrededor del mundo”. Y ahora, cuando los frutos de su falta de escrúpulos cobran vida a través de comentarios que no le gustan, ¿amenaza con volver a hacer lo mismo? Buena culpa de que esta sociedad sea cínica se lo debe al que fue su gobierno, que con sus palabras y acciones, enseñaron a muchos a despojarse del pudor, el respeto y la decencia. Y ahora todo debemos padecer su aborrecible y despreciable herencia.
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Hoy por Hoy
26 sep 2023 - 05:00 AM