Como un barco sin brújula, sin guía ni rumbo. Así es cómo navega la nave del Estado. Pero ese no es un asunto que les robe el sueño a los gobernantes; por el contrario, puede provocarles un gran bostezo, porque su prioridad nunca ha sido la gente, sino ellos mismos. En este momento, Panamá carece de estadísticas básicas, cifras, estudios o puntos de referencia que puedan utilizarse para trazar de forma científica las políticas de Estado. Sin eso, lo que hacen los gobernantes es improvisar y practicar la complacencia clientelista. Han abandonado la prevención y solo actúan empujados por las crisis que provoca, precisamente, esta ausencia de dirección, de planes y de políticas públicas. Tan mal están las cosas que el propietario de una abarrotería planea mejor sus necesidades que esta pandilla de zánganos. Es por ello que todo está haciendo crisis: salud, seguridad, deuda, educación. Todo está fuera de control, porque no hay forma de medir sin información ni números. El colmo es que a la poca data disponible tampoco le hacen caso. Urge que se generen cifras, al margen de que nos den malas noticias. Al menos así sabremos qué tan profundo es el abismo al que nos dirigimos.
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Hoy por Hoy
28 sep 2023 - 05:03 AM