Un expresidente que prometió que jamás se uniría al Parlamento Centroamericano ha roto su promesa, porque, convenientemente, busca un privilegio, uno que había descartado… hasta que se vio imputado en el caso Odebrecht. Es irónico, pues criticó a otros políticos por esta misma acción, y ahora él hace exactamente lo mismo. Y por más que trate de justificarse, los efectos de ser miembro del Parlacen son los mismos para todos: tanto para los que él criticó como para si mismo. No hay diferencia. Por otro lado, Odebrecht, desde que puso el pie en Panamá, fue blanco de sospechas y críticas públicas –y muy justificadas– pero eso no impidió que recibiera su dinero, así sea para él o para su partido. Tampoco hay diferencia en quién sea el destinatario: dinero sucio es dinero sucio, sea quien sea que lo reciba. Pero, para protegerse, busca ahora una candidatura para ser miembro del Parlacen, en vez de enfrentar los cargos en su contra en la justicia ordinaria. Si no hubo delito, resultará no culpable, pero, de lo contrario, ya sea desde un tribunal de circuito o desde la Corte Suprema, la sentencia será igual. La diferencia ahora es que comprometió su palabra y la deshonró. Eso lo hace igual a los que tanto criticó.
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Hoy por Hoy
03 oct 2023 - 05:00 AM