Como si no hubiese un mañana, los funcionarios de alta jerarquía no miden las consecuencias de sus actos. Dos alcaldías –las de Panamá y Colón– han aumentado sus planillas, no solo en cantidad de empleados, sino en el monto que se paga. Por el mismo camino va la alcaldía de San Miguelito, donde no aumentó el número de funcionarios, pero sí el monto a pagar, es decir, el alcalde ha ordenado aumentos salariales, una decisión que, incluso, ha adoptado la Contraloría General de la República con algunos empleados de confianza ligados a la política. Estos no son más que actos de clientelismo, porque está comprobado que cuando se avecinan las elecciones, poco se hace en los despachos públicos, pues allí están más ocupados en mantenerse en el cargo que en ganarse el salario. Estos aumentos de planilla son altamente cuestionables, irresponsables e injustificables a la luz de las circunstancias. Los gastos han aumentado irracionalmente en el Gobierno central –lo mismo que en los gobiernos locales– y es muy probable que sean saldados con más deuda pública, pues las recaudaciones no dan para más. ¿Merecen reelegirse estos botaratas? Eso depende de nuestros votos.
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Hoy por Hoy
06 oct 2023 - 05:04 AM