La convulsión social que sufre el país se la debemos a nuestros gobernantes y diputados, que aprobaron un contrato minero que no satisface a la población y, que además tiene visos de inconstitucional. Nada, nada hacen bien. Ahora, producto de las protestas, tenemos los precios de legumbres, vegetales y verduras subiendo, algunos a más del doble de su precio anterior. Hay confrontaciones –que sabemos cómo surgen, pero no cómo terminan– entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes. Los autobuses en la ciudad trabajan de forma parcial; hay amenazas de grupos, sindicatos y todo cuanto esté organizado para llamar a paros, huelgas y protestas; se multiplican los cierres de calles y carreteras, lo que provoca una interrupción en todas las actividades, incluido el comercio local e internacional; y la ira llega al punto de vandalizar hasta las ambulancias. Es el primer día más caótico desde julio del año pasado, cuando se produjeron las peores protestas del país en los últimos años. Los diputados y el presidente de la República hicieron lo que les dio la gana, y con la protección que da esconderse en un hueco, nadie del gobierno da ahora la cara ante lo que parece ser la segunda peor jornada de protestas en Panamá.
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Hoy por Hoy
24 oct 2023 - 05:03 AM