El discurso del presidente sobre el contrato minero fue una compilación de lo que ya todos sabemos. En las circunstancias que se encuentra el país, el presidente asegura que firmar el contrato era la decisión correcta. De lo que no habló es sobre la situación fiscal en la que este gobierno ha dejado al país que nos puso en la necesidad de negociar desde una posición débil. Tampoco hubo aporte alguno que tranquilizara los ánimos tan caldeados como pocas veces hemos visto, provocados por su desoír a la gente. Pudo haber planteado de manera más abierta un debate nacional sobre la minería metálica a cielo abierto y girado instrucciones para una moratoria a nuevas concesiones. Su gobierno creó herramientas de consultas ciudadanas, como las del Pacto Bicentenario, en la que hay numerosas manifestaciones contra la minería, así como en las consultas a la primera versión del contrato, de las que parece que se atendieron asuntos menores, pero se ignoraron las grandes preocupaciones. Y si la posición del gobierno estaba desgastada, el acelerado impulso de aprobar el proyecto modificado en unos cuantos días, aun si se había mejorado ciertos aspectos, generó más desconfianza y pérdida de credibilidad. Sin embargo, llamamos a la cordura. Los cierres de calle generan mayores afectaciones que nos pueden debilitar económicamente aún más, y es la próxima campaña electoral el espacio correcto para debatir el curso del país.
Exclusivo
Hoy por Hoy
25 oct 2023 - 05:05 AM