Cuando faltan seis meses para las elecciones, el ambiente político está enrarecido. Tenemos a diputados cambiando a última hora las reglas del torneo electoral y a un candidato presidencial condenado en dos instancias judiciales por delitos relacionados al patrimonio del Estado, y que si resulta electo tendría acceso, otra vez, a miles de millones de dólares del erario. ¿Cómo es que sus seguidores pueden confiar en que no volverá a hacer lo mismo por lo que ha sido condenado hoy? ¿Cómo es que le pueden creer un discurso vacío, que repite una y otra vez sin ningún sustento, y con el que busca fabricar una realidad alterna, una hecha a su medida y conveniencia? Ya dos instancias judiciales han dicho que es culpable, sin embargo, en lugar de demostrar su inocencia, tanto él como sus asesores legales seguramente intentarán seguir dilatando la emisión de una sentencia en firme. ¿Por qué? Pues es muy sencillo: temen que la justicia finalmente termine por alcanzarlo. Mientras, se esconde detrás de cualquier excusa para seguir culpando a otros de sus propias faltas, evidenciando lo que ya muchos sabemos: que es un cobarde probado y demostrado.
Exclusivo
Hoy por Hoy
26 oct 2023 - 05:03 AM