El país ha perdido a un panameño ejemplar en muchos sentidos. Alvin Weeden, con sus defectos y virtudes, lo vimos enfrentarse con valentía a poderosos enemigos, siempre en apego a los mejores intereses del país. Y empezó temprano. Cuando la Cruzada Civilista necesitó de panameños entregados a la causa contra la dictadura, él estuvo allí; cuando hubo que defender la administración pública de intereses particulares, él no lo dudó ni un instante; cuando el caso Odebrecht parecía no arrancar en Panamá, él estuvo allí, demandando con una denuncia suya la apertura de una investigación; cuando pocos o nadie se atrevía a llamar a las cosas malas por su nombre, él no titubeaba en hacerlo; cuando fue llamado a la Contraloría para vigilar y cuidar el dinero de todos, lo hizo con gallaría y sin temor. Defendió nuestro sistema democrático con el convencimiento de que, sin la corrupción, este sería un país pujante. Panamá necesita de más gente como él, de más funcionarios como lo fue él; de principios y compromisos como los de él. Fue un luchador incansable, hasta el último día de su vida. Su lucha siempre fue por un Panamá mejor y por una mejor vida para los menos favorecidos. Esa es su herencia.
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Hoy por Hoy
15 dic 2023 - 05:05 AM
