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Hoy por hoy

Si bien el presupuesto nacional para el próximo año ha sido ajustado a la baja, aún persiste un crecimiento que no se ajustará a nuestra realidad del próximo año, cuando el Producto Interno Bruto (PIB) probablemente no crezca a los niveles de este o años recientes. Es decir, es más que posible que habrá un déficit importante. La reducción del proyecto de presupuesto –de más de $2 mil millones– es el primer paso, pues este debe ser aprobado por los diputados, que el próximo año aspiran una reelección. Pero no hay alternativa. Los primeros recortes apuntan a subsidios –que incluyen el vale digital, el combustible y hasta el gas, que será ahora focalizado– y también hay recortes en la planilla del Estado y en las inversiones. Todo de golpe, algo que pudo evitarse si las cosas se hubiesen planificado; si se hubiese revisado a los beneficiarios. Con todo, aún sigue estando alto, pues hay un aumento importante respecto al presupuesto vigente. Y lo más seguro es que haya que contraer deuda para alcanzar las metas del presupuesto. Y Panamá ya tiene una elevada deuda, producto de la indisciplina fiscal, que será, finalmente, la responsable de que Panamá pierda el grado de inversión.