Luego de que el Consejo de Gabinete aprobó las modificaciones al proyecto de presupuesto –con una reducción de más de $2 mil millones, respecto al presentado meses atrás–, el Ejecutivo convocó a sesiones extraordinarias a la Asamblea. Los diputados –ahora más preocupados por ir a hacer política y asegurar su reelección– tendrán escasos días para analizar un presupuesto que, pese a los ajustes, sigue siendo alto. El gasto en planilla es considerable, al que, para colmo, hay que sumarle los aumentos automáticos –que sólo el próximo año representarán $1,129 millones– contemplados en varias leyes especiales para funcionarios del sector salud, docentes, bomberos y policías, entre otros. Indistintamente de si son merecidos o no, el Gobierno planea pedir prestado para hacerle frente a una planilla que ha crecido de forma desmedida en los últimos años. Y pagar salarios con préstamos es un disparate, considerando que luego, para honrar esos créditos, es posible que sean necesarios nuevos impuestos o incrementar los existentes, u otorgar concesiones a precios irrisorios solo para embolsarse unos cuantos reales adicionales. Esta situación no puede continuar. Hay que hacer modificaciones a esas leyes y pronto. De lo contrario, los problemas, más pronto que tarde, nos abrumarán sin remedio.
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23 dic 2023 - 05:03 AM