Encontrar los secretos del nuevo proyecto de presupuesto nacional para 2024 no es difícil. Por ejemplo, nuestra deuda es tal, que solo en intereses se destinarán $5,757 millones o casi el 19% de todo el presupuesto. Y eso es una tajada excesiva del pastel. Pero, a pesar de que hay que pagar tanto y de que el crecimiento de la economía será uno de los más precarios de las últimas décadas, el Gabinete mantuvo gastos que, si se actuara con sensatez, se habrían podido reducir, como viáticos, alquileres de oficinas o dietas destinadas a los representantes del Estado en las directivas de corporaciones gubernamentales. Ni hablar de la planilla: excesiva, improductiva y clientelista. El presupuesto de 2024 nos grita que el Gobierno mantendrá el gasto a costa del sacrificio de las inversiones. Entonces, es un presupuesto electorero, pensado para la reelección y la voracidad de los políticos oficialistas. Su desvergonzada actitud frente al gasto es propio de irresponsables e incompetentes, incapaces de calcular el daño que causan. Lo lamentable es que cuando la situación sea insostenible, buscarán la manera de culpar a otros, porque su valentía termina justo cuando deben rendir cuentas de sus disparates, y no solo por el malgasto, sino por el descarado latrocinio del que todos los panameños somos víctimas.
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Hoy por Hoy
26 dic 2023 - 05:01 AM