Desde el pasado fin de semana, la dirigente del partido político aliado al PRD ha enfilado insultos contra una periodista de este medio. En una democracia hay diversidad de opiniones y ello no significa que, porque alguien está en desacuerdo con una opinión, ello sea excusa para difamar, como esta política lo ha hecho, haciendo de sus insultos el chiste del que se ríe lo más ruin de la sociedad. Lo patético es que los políticos creen estar por encima de sus conciudadanos y crean leyes para consagrarse a sí mismos como deidades, contraviniendo el principio universal de la igualdad ante la ley, que no hay fueros ni privilegios. En el caso de las mujeres que están en el campo de la política, estas han creado leyes que las protegen del ataque, alegando –como escudo protector– el supuesto ultraje político. Así, haciéndose las víctimas, cuentan –eso sí– con el privilegio de insultar, difamar y degradar a las personas con las que no concuerdan. Si esta es la tónica de la campaña política, los ciudadanos debemos estar preparados para una sofocante campaña sucia y humillante, que no dará tregua y en la cual el respeto de los políticos por los ciudadanos quedará reducido a insultos típicos de borracheras y bacanales.
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Hoy por Hoy
27 dic 2023 - 05:00 AM