La Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional pasó a ser la máxima autoridad en materia del manejo del presupuesto general del Estado, gracias a la propia ley de presupuesto, que le dio la facultad de rechazar o aprobar todos –absolutamente todos– los traslados de partidas de todas las instituciones del Gobierno, contrario a sus facultades de antes, cuando solo podía ver los traslados por encima de los $200 mil. Así, todas las autoridades tendrán que pasar a rendirle pleitesía al presidente del PRD, quien ya acumulaba suficiente poder para hacer pasar mal rato a quien él quisiera. Pues ahora tendrá la última palabra –en época de elecciones– sobre la suerte de los traslados de partidas pequeños, medianos o grandes. Este poder solo se usa para el chantaje –el “¿Qué hay pa’ mí?”– y el clientelismo. Lo absurdo es que el Ejecutivo está desentendido de todo. El presidente actúa como una marioneta y es incapaz de enfrentar a la Asamblea. Ahora este ‘súperdiputado’ –un impresentable individuo, borracho de poder y codicia, y cuya provincia es de las más atrasadas del país– también tendrá en sus manos al Ejecutivo. Parece que el presidente del PRD, después de todo, sí sabe mucho de golpes de Estado.
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Hoy por Hoy
02 ene 2024 - 05:03 AM