Durante las últimas cinco elecciones, el Tribunal Electoral ha promovido la firma, entre partidos políticos y candidatos de libre postulación, del Pacto Ético Electoral, una iniciativa que intenta promover elecciones libres y la pureza del voto, rechazando cualquier forma de corrupción. Lo importante de este pacto no es solo su firma, sino el compromiso que se adquiere, que debería ser el norte de las campañas electorales. Sin embargo, en el pasado, a pesar de haberse pactado el respeto a las elecciones, numerosos candidatos –de forma anónima– promueven campañas sucias y de difamación; corrompen a los votantes comprando sus votos o establecen call centers con fines aviesos. En fin, bajo la mesa, hacen todo lo contrario a lo que se comprometieron públicamente en el Pacto Ético. Esperamos que en esta ocasión haya un compromiso serio, porque el país necesita líderes comprometidos, que cumplan su palabra y que sean capaces de rechazar esas aborrecibles prácticas que atentan contra la pureza de las elecciones. Es un reto que no es difícil cumplir si se es una persona de principios. Y Panamá necesita gobernantes ajenos a la corrupción, porque, como vamos, terminaremos en un Estado fallido.
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Hoy por Hoy
16 ene 2024 - 05:04 AM