Una nueva operación policiaca contra el crimen organizado en Panamá deja en evidencia lo lucrativo que resulta para mucha gente involucrarse en el narcotráfico: propiedades, carros de alta gama; cuentas bancarias y cajas fuertes repletas de dinero en efectivo. Pero también nos dice cómo el territorio nacional, sus playas y aguas territoriales se usan para la actividad ilegal, sembrando el miedo entre los habitantes que escuchan –en medio de la noche– la febril actividad nocturna de sujetos que luego se pasean por esos pueblos olvidados. Nos habla de la penetración del narcotráfico en la política y en instituciones del Estado; nos hace ver la falta de recursos y tecnología, de la falta de personal entrenado para vigilar estas bandas; que hay serias deficiencias en la forma en que el Estado contrata su personal y de la falta de diligencia en el monitoreo de sus lujosos estilos de vida. En Panamá basta con la recomendación de un diputado para que alguien obtenga un puesto, cualquiera que sea, y eso tiene que acabar ya, o terminaremos gobernados por narcotraficantes y con una democracia fallida, producto de la corrupción que genera la presencia de las drogas. ¿Hasta cuándo tendremos que aguantar la narcopolitización del Estado?
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Hoy por Hoy
21 ene 2024 - 05:05 AM