Una conversación con estudiantes de la Usma fue el escenario para que dos magistradas –una de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos y la otra, presidenta del Órgano Judicial de Panamá– explicaran lo que para ellas es la aplicación de la ley. La primera dijo que para ser un buen juez, se requiere pasión por la ley y justicia en el corazón. “Ser juez no es un trabajo, no es un empleo, no es una carrera… es servicio a una comunidad”. Se trata de un compromiso con la justicia, servir a las víctimas. De eso se trata, no como lo que hacen ciertos abogados que, de acuerdo con la presidenta de la Corte Suprema de Justicia de Panamá, impiden que se haga justicia interponiendo recursos legales para dilatar, retrasar y promover la impunidad una y otra vez. Cometen faltas a la ética o impiden con sus recursos que se haga justicia porque las multas son tan irrisorias que no disuaden a ningún abogado en hacer esas leguleyadas. Lo que hay que hacer es que al que se le compruebe prácticas deleznables reciba lo que se merece: no ejercer nunca más. Solo así entenderán que el ejercicio de la ley es mucho más que meterse dinero en el bolsillo.
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25 ene 2024 - 05:03 AM