Los diputados actuales están en serios problemas para lograr su reelección. Pero todo es su culpa, ya que la mayoría, en especial los de la alianza oficialista –apoyados en muchos casos por la supuesta oposición de otros partidos políticos– han enviado claros e inequívocos mensajes de que sus intereses personales y partidistas están muy por encima de los intereses de sus votantes. Desde aprobar la creación de corregimientos y leyes electorales a su medida, el vergonzoso contrato minero, los incentivos fiscales al turismo que no son más que pagos de favores; la descentralización paralela de la que también se benefician, hasta la escandalosa forma en que se apoderaron de bonos y vales digitales; los auxilios económicos y la corrupción rampante que reina en esa Asamblea, donde, una vez más, la mayoría no podría explicar su repentina riqueza. Los diputados esperaban que nadie se acordara de ellos, pero ahora son el foco de la atención ciudadana por el poder acumulado ante la ausencia de un presidente que se ha olvidado de sus funciones. Ahora estos diputados no pueden esperar que olvidemos el caos en el que han sumido el país, gracias a su codicia insaciable.
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Hoy por Hoy
07 feb 2024 - 05:03 AM