La anulación de la audiencia preliminar del caso New Business, que celebró el Juzgado Tercero Liquidador de Causas Penales el 27 de enero de 2022, deja ver las grandes imperfecciones del sistema judicial panameño, en el que las formalidades en asuntos nimios pueden provocar –a la postre– injusticias e impunidad. Lo ordenado por el Primer Tribunal Superior de Justicia implica un retroceso en este proceso, pues ahora hay que empezar de nuevo, ya que una decisión de la juez titular del caso ha sido anulada. La inflexible rigidez de nuestro sistema de justicia y su exagerada formalidad se han convertido en trampas cuyo efecto es el de un campo minado para jueces y fiscales, ante la mirada indiferente de las más altas autoridades del Órgano Judicial que, teniendo iniciativa legislativa, hacen poco o nada para resolver el intransitable laberinto procesal que termina en absurdos fallos, carentes de toda justicia, pero llenos de excusas formales y legales, porque los expedientes terminan estallando en las minas del “debido proceso”. ¿Acaso es este el escenario de New Business, Odebrecht, FCC, Blue Apple y los demás? Con lo que está ocurriendo en los casos de alto perfil en Panamá, este seguramente será el escenario: impunidad total.
Hoy por hoy
20 jun 2022 - 04:31 AM