La exposición de los planes económicos de las campañas presidenciales arrojó una amalgama de propuestas, algunas destacables y otras totalmente incoherentes. Algunos presentaron esquemas factibles que deberían considerarse como políticas de Estado. Sin embargo, resulta imperativo señalar que las campañas presidenciales afinen la organización de sus discursos para transmitir de manera efectiva a la población cuáles son sus auténticos planes y cómo pretenden ejecutarlos. Ya el panorama político y económico de Panamá se encuentra en una encrucijada, como para que en cada encuentro de este tipo tengamos que escuchar más ataques y menos propuestas de peso. Esto incluye una reducción significativa del tamaño del Estado, la generación de ahorros destinados a inversiones, la atracción de inversionistas con un enfoque concreto en metas nacionales, un ejercicio de austeridad gubernamental más riguroso y el aprovechamiento eficiente de los recursos estratégicos como el Canal, el ferrocarril y el aeropuerto de Tocumen. Estos planteamientos no solo proporcionan una senda viable para superar la crisis actual, sino que también dejan al descubierto una problemática crucial que constituye el trasfondo de nuestras dificultades: la necesidad urgente de emprender una lucha decidida contra la corrupción. Solo con una visión unificada sobre estos temas es que Panamá podrá levantarse económicamente y avanzar de manera sostenible.
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Hoy por Hoy
29 feb 2024 - 05:05 AM