A 61 días de las elecciones en Panamá, el principal responsable de la falta de claridad en la papeleta presidencial es Ricardo Martinelli, condenado por lavado de dinero. Más de una década después de su presidencia, Martinelli sigue influyendo en la política del país, empleando estrategias cuestionables para evadir la justicia y mantener su influencia política. Desde su maniobra para obtener inmunidad como diputado del Parlacen hasta su supuesta gira internacional de medios que culminó en su arresto en Miami, Martinelli ha mostrado un persistente desprecio por la ley. La fundación de un partido político y la manipulación de las elecciones internas para beneficiarse del cuestionable “fuero penal electoral” solo agregan capas a su legado de artimañas políticas. La presentación de múltiples incapacidades y el uso de tácticas legales dudosas para descalificar a una jueza ilustran su estrategia para eludir responsabilidades. Finalmente inhabilitado como candidato presidencial, Martinelli sigue evadiendo la justicia desde la embajada de Nicaragua. Su historia subraya la urgente necesidad de reformas en el sistema político y judicial de Panamá, para prevenir que individuos condenados manipulen y fracturen el proceso electoral, minando la democracia y la confianza pública.
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Hoy por Hoy
05 mar 2024 - 05:06 AM