El ausentismo en el Legislativo siempre ha sido una constante. Incluso se han dado situaciones absurdas, en las que un diputado se acogió a una licencia el mismo día que tomó posesión del cargo y el único anteproyecto de ley que presentó en ese quinquenio irónicamente proponía un día feriado. A aquel diputado lo premiaron posteriormente, convirtiéndolo en presidente (durante dos periodos consecutivos) de la Asamblea Nacional. Entonces, ¿debe sorprendernos que este ausentismo se haya exacerbado? Ahora tenemos al 84% de los diputados buscando la reelección, dejando a un lado sus deberes para hacer política en sus respectivos circuitos. La fundación Espacio Cívico encontró que entre los diputados con mayor cantidad de ausencias hay un independiente tránsfuga, otro de Cambio Democrático y tres del PRD. El problema se agrava porque muchos ni asisten ni habilitan a sus suplentes, dejando la curul en acefalía y entorpeciendo la ya insignificante labor legislativa. Lo irónico es que, sin importar si van o no, a todos se les paga su salario completo. Si trabajaran en el sector privado, hace rato les hubieran aplicado un descuento por cada ausencia o retraso injustificado y algunos seguramente habrían sido despedidos. El electorado haría bien en apuntar los nombres de estos irresponsables y utilizar su voto para pasar factura el 5 de mayo.
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22 mar 2024 - 05:03 AM