¿Quién le pone el cascabel al gato? Resulta alarmante el aumento exponencial en el número de funcionarios de la Asamblea Nacional sin una justificación clara o un control efectivo. El contraste entre una Asamblea que manejaba un presupuesto modesto en la década de 1990, de $13 millones, a una que actualmente requiere más de $200 millones anualmente, pone de manifiesto una evolución cuestionable. Es agotador lidiar con un modus operandi que parece regirse por el beneficio personal por encima del interés público, evidenciado por la “filosofía de la casa del jabonero” y la recurrente politización de esta institución en detrimento de su verdadera función legislativa. Este desencanto se refleja en el reciente sondeo de confianza institucional elaborado por este diario, que muestra la creciente desconfianza hacia el Legislativo. En este contexto electoral, es fundamental exigir a los candidatos presidenciales propuestas concretas para abordar este desafío arraigado, sin comprometer la necesaria separación de poderes ni ceder ante posibles intentos de chantaje entre las ramas del Estado. La ciudadanía espera respuestas coherentes y acciones concretas que pongan fin a prácticas nocivas y promuevan una gestión transparente y efectiva en la máxima entidad legislativa del país.
Exclusivo
Hoy por hoy
24 mar 2024 - 05:05 AM