Simpatizantes del expresidente estadounidense Donald Trump han empezado a viajar a Panamá desde Estados Unidos. Su destino es la peligrosa selva de Darién, donde miles de migrantes intentan llegar a Norteamérica. Escapan de sus países por diversas razones: políticas, sociales o económicas. Sin embargo, estos visitantes no buscan comprender humanitariamente la migración. Observan el fenómeno migratorio no por empatía, sino para buscar argumentos para una narrativa antiinmigrante. Esta promueve la xenofobia, el miedo y estigmatiza a personas que, mayoritariamente, necesitan ayuda. ¿Cómo es posible que alguien utilice una tragedia solo para obtener votos? Su actuación en Panamá con tales fines es absurda, vacía y perversa. Es irónico que busquen votos atacando a migrantes cuando ellos mismos descienden de inmigrantes. ¿Acaso desconocen que la familia directa de Trump tiene raíces en Alemania y Escocia? Estados Unidos se ha construido sobre el éxito de sus inmigrantes, quienes persiguieron sus sueños. Antes de señalar a otros, deberían mirar hacia su propio líder.
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25 mar 2024 - 05:01 AM