Como si se tratara de pequeñas monarquías, los diputados practican la odiosa costumbre de nominar como sus suplentes a sus familiares más cercanos, es decir, a padres, hijos e incluso a sus consortes. Es obvio que esta clase de fórmulas electorales solo pretende perpetuar en cargos gubernamentales a la familia para que “todo quede en casa”. No hay en estas fórmulas ningún interés en los electores, los ciudadanos ni en el bien colectivo; todo lo contrario: solo buscan el confort familiar, y si hay la oportunidad de robar o de perpetrar otros chanchullos, el silencio queda garantizado. Es absolutamente necesario legislar y prohibir estas prácticas aborrecibles que no son nuevas. Desde hace un tiempo, especialmente entre los diputados, sin obviar otros altos cargos en el Ejecutivo, esta costumbre ha ido en aumento. Y ahora vemos a hijos de diputados como suplentes, a madres y también a esposos. ¿Qué es lo siguiente? ¿Los nietos, las o los amantes? ¿Hermanos o tíos? No entienden estos funcionarios que este país tiene una forma de gobierno republicano y que no deben existir castas, linajes ni mucho menos cargos heredados. Deben entender que Panamá no es su finca ni su reino. Y tampoco somos sus vasallos.
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Hoy por Hoy
26 mar 2024 - 05:03 AM