Para la agencia de calificación de riesgo Fitch, Panamá ha perdido su grado de inversión. Esto confirma las advertencias previas de expertos financieros, economistas, incluso de otras calificadoras, sobre la negligente gestión de los fondos públicos –incluida, la galopante deuda exterior– y la urgente necesidad de reformas para fortalecer la economía y aumentar la transparencia. Esta lamentable situación es el resultado directo de una administración pública incompetente y catastrófica que ha socavado profundamente la estabilidad económica y financiera del país, lo que conlleva un aumento en el costo del endeudamiento y la inevitable pérdida de confianza de los inversionistas. Este panorama, marcado por la creciente deuda pública, la terrible gestión de la crisis minera, la desaceleración económica y los persistentes desafíos estructurales –como la deficiente infraestructura y gobernanza– se suma a los monumentales desafíos que tendrá que enfrentar el próximo gobierno. No sorprende este anuncio, al igual que no sorprenderá si otras agencias de calificación toman medidas similares en un futuro cercano. Urge tomar medidas drásticas para impulsar el crecimiento sostenible, fortalecer las instituciones y asegurar la estabilidad macroeconómica. Solo así se podrá restaurar la confianza de los mercados y garantizar un futuro próspero para Panamá.
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Hoy por Hoy
29 mar 2024 - 05:01 AM