Un efecto dominó comienza a manifestarse en la banca estatal, e incluso en la privada, tras la pérdida del grado de inversión de Panamá por parte de la calificadora de riesgo Fitch Ratings. Esto implica que los productos de cuatro bancos, dos estatales y dos privados, podrían llegar a ser más costosos para el consumidor, debido a que su entorno operativo ahora no es el más favorable. Este impacto repercutirá en las operaciones bancarias en cierta medida, especialmente en el costo del financiamiento, tanto para los bancos como para sus clientes. A pesar de que seguirán teniendo acceso al crédito, lo harán a tasas más altas. Si bien muchos creían que las consecuencias de la pérdida del grado de inversión del país solo recaerían en el Gobierno, estaban equivocados. Todos los ciudadanos, independientemente de si tienen productos bancarios o no, serán afectados por la mala gestión y la falta de responsabilidad con la que el Gobierno manejó las finanzas públicas. El endeudamiento excesivo, el mantenimiento de una planilla sobredimensionada que lleva a usar préstamos para sufragarla, la ausencia de transparencia y la corrupción, el derroche y la mala gestión, todo ello nos ha conducido a la situación actual: en caída libre hacia un precipicio cuyo fondo aún no se vislumbra.
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06 abr 2024 - 05:03 AM
