Al examinar la lista de beneficiarios del Ifarhu en el otorgamiento de auxilios económicos no reembolsables, se hacen evidentes todos los vicios de la política barata: corrupción, clientelismo, arbitrariedad, tráfico de influencias, falta de transparencia, oportunismo, entre otros, en una lista que parece interminable. Cada funcionario que ha estado al frente de esta institución en los últimos años deberá rendir cuentas, ya que entre los beneficiarios figuran nombres de personas que no necesitan estas ayudas y que fueron seleccionadas con criterios políticos. La Contraloría también debe responder por haberse convertido en una tapadera que permitió a unos pocos despojarnos de fondos destinados a estudiantes sin recursos pero con potencial académico. Han ensuciado con dinero ilícito las carreras de sus familiares, privando de oportunidades a quienes realmente necesitan ayuda. Sus acciones inescrupulosas prohíben el crecimiento de jóvenes de escasos recursos; desperdician talentos, condenándolos a recibir la peor educación de las últimas décadas. La ignorancia de estos políticos no les permite ver que, al quitar oportunidades a quienes realmente las necesitan, empobrecen aún más al país. Ese es el Panamá que nos espera con políticos ciegos y codiciosos.
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10 abr 2024 - 05:02 AM