Es un saqueo descarado. El Tesoro es víctima de un asalto flagrante por parte de desvergonzados, que cuentan con el respaldo explícito y la connivencia de la Contraloría. Tan aberrante es la situación, que la Cámara de Comercio ha emitido un juicio contundente: el contralor, en lugar de defender las responsabilidades constitucionales de fiscalizar y supervisar el manejo de los fondos estatales, se ha convertido en el artífice de esta opacidad sistémica. Su negligencia no solo se refleja en la distribución de los auxilios económicos del Ifarhu, sino también en cada uno de los escándalos en los que sus acólitos están implicados y por si fuera poco, los diputados le han conferido poderes para auditar o no, para revelar o sepultar información crítica. No solo han abusado de su poder, sino que se han mofado descaradamente de la nación. El pueblo debe alzar la voz para poner fin a esta rapiña institucionalizada. Necesitamos líderes íntegros para superar estos tiempos de deshonra, y como bien articuló el cardenal hondureño Óscar Rodríguez, “Robar es robar (…) No se puede construir una sociedad justa en una sociedad de ladrones”. Nos jugamos nuestro futuro, pero debemos ser conscientes de que nada cambiará si no empezamos por una transformación personal y colectiva.
Exclusivo
Hoy por hoy
15 abr 2024 - 05:00 AM