El discurso del próximo presidente de la República sin duda debe llamarnos a la reflexión por lo contradictorio. Intentó ser conciliatorio, pero al mismo tiempo no se pudo ocultar su carácter contencioso; dijo respetar a los medios de comunicación, pero dejando entrever que solo a los que no le hicieran preguntas incómodas; dijo que gobernará con los mejores, pero descalificando a los que lo critican. Sus contradicciones tuvieron su colofón con un hecho que no puede negar: cómo gobernar sin que no se crea que él pueda ser objeto de manipulación de quien está detrás de su triunfo. Antes de asegurar al país entero que no es títere de nadie, que obtuvo su triunfo con su propio esfuerzo y que gobernará bajo su propio criterio, sin influencias, primero tiene que demostrarlo, y no con palabras, sino con hechos. No podemos ignorar que el nuevo presidente tiene una relación –que nunca negó– con la persona a quien le debe una buena parte de su triunfo.
Hoy por hoy
06 may 2024 - 06:43 AM