Diputados electos de partidos tradicionales, cuyos ideales son tan rancios como su trayectoria, se han empeñado en desvirtuar una iniciativa de sus colegas del movimiento independiente. Esta propuesta busca mejorar la imagen de la Asamblea Nacional mediante reformas muy necesarias al reglamento interno de este órgano del Estado. Critican la iniciativa alegando que existen asuntos más importantes que atender, sin considerar que, precisamente por ignorar las críticas, decenas de diputados perdieron su curul. Sin embargo, en el fondo, lo que realmente está en juego son los privilegios de los diputados. Parecen incapaces de aceptar que ninguno de ellos está por encima del resto, que la sociedad está cansada de su soberbia y egocentrismo, de ese complejo de emperador que adoptan tan pronto como respiran el aire del palacio legislativo. Estos diputados no están dispuestos a renunciar a sus prebendas; por el contrario, lucharán con todos los recursos a su disposición para mantener ese statu quo que les permite llevar una vida llena de lujos, tomar dinero que no les pertenece y actuar a su antojo sin enfrentar consecuencias. Esa es su verdadera prioridad, no los problemas reales de la sociedad, que parecen importarles muy poco.
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18 may 2024 - 05:05 AM