Parece mentira que, a estas alturas, cuando la Caja de Seguro Social (CSS) está en su peor momento económico, la administración –con excusas banales– se niegue a proporcionar los estados financieros para que la junta de actuarios pueda examinar cuál es el futuro del programa de la institución con más problemas: el de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM). El director de la CSS, Enrique Lau, está actuando como tapadera; está ocultando la información que nos permitiría visualizar qué tan grave es la situación. Esto huele a serios problemas, tan serios, que no quieren que los asegurados y la sociedad en general se enteren de lo que está ocurriendo. Pero no basta con poner un dedo para tapar el sol. Tan grande problema no puede ser ocultado completamente y de ahí que se conozcan algunos detalles que revelan un grave deterioro que ha debido ser solucionado en esta administración. Pero somos testigos de que nada ha pasado, de que las cosas siguen igual de graves, de que el problema solo se agrava, al punto de que ahora quieren que nada se sepa. Y, precisamente, para evitar mayores problemas es que hay que insistir en conocer lo que pasa en las entrañas financieras de la CSS.
Hoy por hoy
30 jun 2022 - 05:02 AM