El reciente nombramiento de un nuevo director de la Dirección General de Ingresos (DGI) marca una renovada confianza para la institucionalidad del país. Este cambio es especialmente relevante, considerando las malas prácticas de persecución fiscal que se vivieron en el periodo de 2009, prácticas que erosionaron la confianza pública en esta entidad esencial. La DGI es una institución clave para asegurar los ingresos del Estado y, por ende, debe operar con absoluta responsabilidad y transparencia. Los últimos dos directores han demostrado un compromiso ejemplar con la profesionalidad y la equidad, evitando que la DGI se convirtiera en un instrumento de persecución política. Esperamos que el nuevo director continúe en esta línea, actuando con firmeza para garantizar la equidad en la recaudación fiscal y manteniendo altos estándares éticos para prevenir la corrupción. La DGI debe ser un bastión de integridad y eficiencia, asegurando que todos los contribuyentes sean tratados con justicia y que los recursos del Estado se manejen con la mayor transparencia posible. Así se fortalecerá la confianza en una institución vital para el desarrollo del país.
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04 jun 2024 - 05:03 AM