El Parlamento Centroamericano (Parlacen), una entidad que consume millones de dólares de nuestros recursos, continúa siendo un mero santuario para aquellos funcionarios y políticos que buscan eludir la justicia en sus respectivos países. Utilizan los fueros y privilegios de una curul en este organismo como un escudo protector contra la rendición de cuentas. En este nuevo periodo, la situación no es diferente: Una vez más, al menos seis diputados, ya sean titulares o suplentes, buscan ampararse bajo este mecanismo. Es lamentable que el Parlacen tenga una reputación tan desastrosa, al punto de que incluso el expresidente panameño, quien solía denunciar con acierto este organismo como una “cueva de ladrones”, no dudó en buscar su amparo para evitar su enjuiciamiento por corrupción en Panamá, y ahora, una vez más, sus hijos encuentran refugio en esta institución. Los miembros del Parlacen están haciendo un flaco favor a su reputación al usarlo como escudo protector, tanto en Panamá como en el resto de la región. Si los diputados del Parlacen desean evitar el ridículo y los insultos, deben comprender que este parlamento debe ser mucho más que un santuario para delincuentes. Deben dejar de participar en este macabro juego que promueve el saqueo y la impunidad, o de lo contrario seguirán siendo considerados como los miembros de esta “cueva de ladrones”.
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Hoy por Hoy
11 jun 2024 - 05:03 AM