El sistema de cálculo para la elección de diputados en Panamá ha sido, históricamente, una pesadilla que atora el conteo electoral y genera una cascada de recursos ante los tribunales electorales, a veces hasta ridículos. Bajo el pretexto de alcanzar una mayor representatividad, este sistema ha logrado el efecto contrario. Se presta a artimañas electorales que inclinan la balanza hacia intereses opuestos a la verdadera voluntad popular. Es imperativo optimizar este mecanismo arcaico y propenso a la manipulación. Es hora de modernizar y aprovechar una tecnología eficiente y segura para evitar que lo que ocurre hoy siga perpetuándose. Se requiere un sistema electoral que garantice la transparencia y la equidad en el proceso, que refleje verdaderamente la voluntad del pueblo panameño. La innovación tecnológica debe ser el pilar sobre el cual construir un sistema electoral sólido y confiable, que respete y promueva la democracia en todas sus facetas. En un país donde la voz del pueblo es la fuerza que impulsa el cambio, no podemos permitir que un sistema obsoleto siga siendo el obstáculo que entorpece el progreso hacia una democracia plena y justa. Es hora de actuar y garantizar que cada voto cuente, sin manipulaciones ni distorsiones.
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12 jun 2024 - 05:04 AM