Jamás la Asamblea Nacional ha tenido tanto dinero como el que gastó durante este quinquenio. La cifra, casi mil millones de dólares, escapa a toda imaginación y nos obliga a reflexionar sobre el despilfarro del dinero público, gran parte obtenido mediante créditos que todos los panameños tendremos que pagar. Mientras tanto, un grupo de diputados se ha enriquecido sin recato alguno, con la complicidad del contralor del República . Es imperativo que el nuevo gobierno ponga fin a este saqueo y a la desviación de fondos que deberían destinarse a las necesidades de la población. Los diputados que llegan a la Asamblea Nacional, a partir del 1 de julio, deben hacer cumplir la promesa del presidente electo, José Raúl Mulino, y de muchos de ellos, de eliminar las prácticas irresponsables y opacas. Es fundamental reducir estos gastos desmedidos y llevar a cabo auditorías exhaustivas para asegurar que cada dólar se destine correctamente, para atender las verdaderas necesidades del pueblo panameño. ¡Basta ya de las vagabunderías que todos conocemos!
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Hoy por Hoy
17 jun 2024 - 05:04 AM