El sector industrial del país está solicitando al Gobierno medidas –del ámbito fiscal– para evitar que el alto costo que implica la importación de bienes y servicios llegue totalmente hasta el consumidor. Es un alivio temporal para una situación temporal, a la que se sumará la recesión mundial que ha sido ya advertida y para la que tenemos que prepararnos, pues en alguna medida nos afectará a todos, a unos más que otros, pero a todos. Las advertencias están sobre la mesa, por lo que también hay que pensar en algunas soluciones más al problema que se avecina. Hará falta que el gobierno actúe a tiempo, no cuando estemos en medio de una crisis –como la del combustible o las medicinas– en la que actuó solo porque la presión social lo obligó a hacerlo. El Gobierno necesita dirigir sus esfuerzos a los sectores que lo necesitan de verdad, pero no lo va a lograr si continúa el despilfarro en la planilla estatal, en subsidios para amigos: no lo lograrán si derrochan en fiestas, banquetes o en injustificados aumentos salariales. Mientras el pueblo vive un infierno, una casta de políticos vive en un paraíso que pagamos con sudor y, no en pocos casos, con lágrimas y sufrimientos. Y eso es crear una bomba de tiempo.
Hoy por hoy
04 jul 2022 - 05:01 AM