Como si se abrieran las puertas del infierno, los ciudadanos comenzamos a corroborar lo que ya sospechábamos desde hace años: que el PRD llenó la planilla de “embotellados” por compromisos adquiridos o para asegurarse victorias electorales absolutamente clientelistas. La estrategia fue un completo fracaso, pero el daño está hecho. Las nuevas autoridades dan cuenta de planillas brutalmente abultadas, con consecuentes gastos de operación que sabotearon el presupuesto de inversión. Cientos de trabajadores apretujados o merodeando oficinas con capacidad para unas pocas decenas y con trabajo para unos pocos. Fue una epidemia: cientos de millones de dólares para pagar votos —porque es lo que era—, acabando con la posibilidad de ser un país menos desigual. Esperamos que se presenten denuncias en cada caso, porque no podemos permitirnos que semejantes lujos y derroches queden impunes. Ahora somos un país con deudas que alcanzan varias generaciones, todo porque había un partido político empeñado en gobernar cinco años más, costara lo que costara. Lo malo es que tenemos una Contraloría inexistente y un Ministerio Público en crisis. El despido injustificado de sus fiscales envía mensajes de amedrentamiento al resto del personal, que se pregunta si debe investigar la corrupción. Son estas dudas y su consecuente impunidad lo que nos han llevado a este estado de cosas.
Exclusivo
Hoy por hoy
06 jul 2024 - 05:02 AM