Las leyes de la física dicen que un mismo objeto no puede estar en dos lugares distintos al mismo tiempo. Pero como el Legislativo conoce de física tanto como de transparencia, rendición de cuentas, institucionalidad y separación de poderes, ese axioma no fue impedimento para que la bancada oficialista y sus aliados introdujeran una modificación al reglamento interno de la Asamblea para que se considere que un diputado está presente en su curul aunque en realidad esté ausente, presumiblemente participando en actividades “oficiales” en su circuito electoral. Pero el don de la ubicuidad no es lo único que han adquirido con estas reformas. También se han arrogado la “gestión” de programas y proyectos comunitarios que beneficien a sus electores. ¿En qué parte de la Constitución se establece que esa es una función de los diputados? Más aún, al asumir tareas propias de un representante de corregimiento, podrían estar incurriendo en una usurpación de funciones públicas. Los diputados fueron elegidos para legislar, no para convertirse en gestores de obras y programas. Quieren operar como una junta comunal, pero con las prerrogativas y las comodidades de una curul. Eso es clientelismo con rango institucional.
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12 ago 2026 - 05:00 AM
