El presupuesto de la Asamblea Nacional es como una mentira mal contada: no solo es falso, sino que no existe la intención genuina de apegarse a su guión. El de 2025 era de $95.7 millones, pero acabó en $148.6 millones, lo que representa un incremento del 55.3%. Todo indica que este año van a terminar derrochando mucho más: arrancaron con $98.7 millones y, cinco meses después, ya iba por $132.2 millones. Es decir, no solo se lo gastaron todo antes de medio año, sino que excedieron el monto original en 40%. Y todavía faltan por contabilizar los otros siete meses del año. Casi todo se fue en “funcionamiento”, que no es otra cosa que planillas. Estos genios, que seguramente no saben nada de Adam Smith o Milton Friedman -porque no salen en memes ni bailan en TikTok- son los que quieren ahora “gestionar” y “fiscalizar” proyectos y programas en las comunidades. Si esto sucede, la historia se va a repetir. En el mejor de los casos, ocurrirá que la población pagará el costo de la ignorancia y la avaricia de los diputados; en el peor, alguien se llevará un botín.
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22 ago 2026 - 05:00 AM
