Las medidas anunciadas por el presidente para paliar las protestas callejeras –congelar el precio del combustible y el de 10 productos de la canasta básica– están lejos de satisfacer el creciente descontento popular. En Panamá muchos siguen sin trabajo o sin los ingresos de antes mientras los políticos siguen en su burbuja, ajenos de las necesidades de un pueblo harto del clientelismo, del derroche y el descaro. Todos hemos tenido que poner una cuota de sacrificio –la mayoría mucho más que otros–, pero los que nos gobiernan han vivido sus mejores días en esta crisis, porque no pueden disimular lo bien que les ha ido haciendo negocios con y por la pandemia. Señor presidente, sus intenciones, aunque buenas, no serán suficiente, porque nada de lo que se pretende hacer será un sacrificio como todos hemos tenido que hacerlo. En tanto, la nota ridícula vino de la Asamblea, la cuna del cinismo. El diputado que declaró un open bar con un costoso whisky no tuvo mejor idea que nombrar una comisión legislativa para investigar el porqué del alto costo de la vida. ¿Debemos suponer que después de que lo averigüe aprobará una ley prohibiéndolo? ¿Por qué no prohíben ya este alto costo y se ahorran hacer algo que aborrecen con todo su ser: trabajar?
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Hoy por Hoy
12 jul 2022 - 05:04 AM