Como era de esperarse, el primer anuncio del presidente, a fin de aliviar la presión económica que sufren miles de familias, solo resultó ser una curita sobre la enorme herida causada por políticos del gobierno que subestimaron la tolerancia de un pueblo agobiado, golpeado y harto del poco importa de ministros, diputados, alcaldes y representantes, grupo del que no se salva Laurentino Cortizo, ni mucho menos Gerardo Solís, que de contralor no tiene un gramo. Probablemente, debido a que las medidas anunciadas en primera instancia solo generaron un pestañeo entre los manifestantes, el Gobierno se apresuró a anunciar otras, dirigidas a contener el gasto público, de las que la única rescatable es la disminución del 10% de la planilla del Estado, sin precisar si es en dinero o en número de servidores públicos. Todo lo demás, aunque encomiable, no tendrá mayor impacto, y seguramente generará una reacción adversa, pues, no solo llega tarde, sino que, comparado al impacto de la pandemia en el sector privado, muchos perciben este “sacrificio” como insuficiente, ya que a los que más ganan –y descaradamente sacan provecho de sus cargos– no les afecta en lo más mínimo. Buen intento, pero le reclamarán más.
Hoy por hoy
13 jul 2022 - 05:33 AM