Entre el 18 y el 25 de agosto de 2026, diferentes despachos del Ministerio Público negaron solicitudes destinadas a silenciar las publicaciones que, con ocasión de investigaciones periodísticas, se realizan desde este diario. La creatividad de los “incómodos” con el ejercicio de la libertad de prensa ha aumentado; ya dejaron atrás las tradicionales acusaciones por calumnia e injuria. Ahora alegan ser víctimas de “lesiones psicológicas” en forma de “violencia de género” o de actos de “intimidación, presión, hostigamiento, represalia”.
Vistos los resultados del sistema judicial en materia de juzgamiento de los delitos de corrupción, así como el desinterés de la Asamblea Nacional en generar leyes que refuercen la política anticorrupción del Estado, no existe otro camino que ejercer con legitimidad, valentía y objetividad la libertad de prensa. La corrupción nos empobrece.
De ahí que las actuaciones del Ministerio Público reconozcan la importancia de esta libertad y sirvan como valladar frente a la nueva agenda contra la libertad de prensa. Dice una de las decisiones: “…una medida de protección no puede ser utilizada como mecanismo indirecto para impedir que periodistas investiguen…”.
Esta posición representa el triunfo de la libertad de prensa y, con ello, la validación democrática del ejercicio del genuino periodismo.